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Historia de Torreón

 

Los orígenes de Coahuila.
Gracias a los fósiles podemos saber de ríos, deltas y mares que conformaban el paisaje de Coahuila hace 75 millones de años. Los fósiles de reptiles marinos (ictiosaurios) y los amonites (parientes lejanos de los actuales nautilus) nos hablan de un extenso mar. (1)

Los primeros pobladores.
Los primeros pobladores de esta región llegaron hace 12,000 años. Se asentaron entre los ríos Nazas y Aguanaval. En ese entonces el entorno contaba con una abundante y diferente vegetación a la actual. En lo que hoy se conoce como el desierto chihuahuense, hace 13,000 años era un bosque de encinos, pinos y robles.Entre los ríos Nazas y Aguanaval había pobladores nativos cuyas razas o idiomas eran paoquis, caviseres, ahomanes, nauopas; en el venero de agua, irritilas, mevisas, miopacoas, maiconeros y otras; por el rumbo de Mapimí habitaron los tobosos, conchos, coahuiltecos; y para el oeste zacatecos, cocoyemes y tepehuanos. (2)En aquel entonces, esta tierra era de lagunas y manantiales donde abundaban la caza y la pesca que aquellos nativos aprovechaban para subsistir. La recolección de frutos fue otro de sus medios de sustento. A la llegada de los españoles se convertiría en la Comarca Lagunera, estando habitada por nativos de la que llegaría a ser conocida como Nación Chichimeca, según los historiadores, se caracterizaban por ser seminómadas y de carácter indómito.Se alimentaban de peces, hierbas, calabazas, carnes de venado y patos de los lagos, también lechuguilla, mezquites, tunas, frutos de maguey. Aprovechaban las fibras de la lechuguilla para tejer morrales, petates, camas, sacos y vestiduras, cestos, redes, sandalias, y cordeles de diferentes diseños. Usaban la nasa, una especie de cesta que utilizaban para pescar, tejida con varas de río y con un orificio para que los peces entraran pero no pudieran salir, fue ideada por aquellos nativos, que sumergiéndola en el agua, la sacaban al día siguiente colmada de peces, ya fuese en el río de las Nasas, o bien, en el Aguanaval y las numerosas lagunas que entonces había por estas tierras. (3)Los testimonios que dejaron esos aborígenes, por su misma condición nómada, son escasos: entierros en la Cueva de la Candelaria, objetos rituales (cuernos de venado), y artefactos de uso cotidiano (raspadores, puntas de flecha). Sin embargo, las huellas más interesantes dejadas por el hombre primigenio en la Región Lagunera están constituidas por sus intentos de dejar un mensaje a través del tiempo: la escritura. (4)Esta se manifestaba de dos maneras: pinturas rupestres y petroglifos. Las pinturas eran realizadas preferentemente en cuevas y riscos, aplicando con los dedos pigmentos de origen orgánico o mineral a la piedra. Los colores predominantes son el rojo y el ocre. Los petroglifos a su vez eran grabados con cinceles en la roca. Estos fueron los primeros habitantes de la Comarca Lagunera. (5)

La Conquista.
Una de las expediciones, tal vez la primera que partió de Nueva Vizcaya (territorio comprendido en los estados de Coahuila, Zacatecas y Durango), era acompañada por el religioso Fray Pedro Espinareda, en 1566 y recorrió por las márgenes del Río Nazas hasta la Laguna de Mayrán por las cercanías de Parras, que siendo un lugar hermoso poblado de árboles y vides silvestres, había grupos de naturales. (6)Misionero explorador y evangelizador el Padre Jesuita Juan Agustín de Espinoza empezó a rondar la región en 1954, y llegó a fundar la Misión de Santa María de las Parras en febrero de 1598. (7)En La Laguna, los irritilas erraban en lo que hoy son los municipios de Gómez Palacio, San Pedro, Torreón y Parras. La historia consigna que cuando Antón Martín Zapata y el sacerdote jesuita Juan Agustín de Espinoza fundaron Santa María de las Parras lo hicieron con indígenas irritilas, mayranas y mexicaneros. Otra tribu encontrada por los misioneros fue la de los tobosos; nómadas y crueles que habitaban en la parte norte de la Comarca Lagunera; en lo que es el Bolsón de Mapimí y hasta el río Bravo.Plantaban viñedos que a principios de 1700 eran más de cuatro millones y medio de parras. Los jesuitas evangelizaban, poblaban y colonizaban. Así mismo se dedicaban al cultivo de árboles frutales, y trajeron la higuera, la vid, naranjos, manzanos, perales, duraznos, aguacates mexicanos, nogales y granadas, etc. (8)
En la Casa Madero, hacienda ubicada en las afueras de Parras, se trabajaba con el cultivo de la vid, hoy es posible visitar el lugar, hay guías turísticas que explican los procesos de producción del vino.
Realizada la conquista hispánica de las tierras que formaron la jurisdicción de la Nueva Vizcaya, éstas pasaron por derecho de conquista sancionado por una carta del Pontífice Alejandro VI, a formar parte del Real Patrimonio de la Corona de España, bajo la denominación de tierras realengas, tierras que se consideraban sin dueño y que se subastaban. (9)La base principal para el surgimiento de la Comarca Lagunera como núcleo de población y producción, fueron las haciendas, que evolucionaron desde fines del siglo XVI, como polos de colonización, hasta los modernos centros de explotación agropecuaria de nuestros días.

El Marqués de Aguayo.
En el año de 1730 el Marqués de Aguayo poseía, por su esposa, la propiedad de mayorazgo concedida por el rey Carlos II a los descendientes del conquistador Don Francisco de Urdiñola. En esos años los límites del mayorazgo llegaban a los linderos del vecindario de Santa María de las Parras. Con el fin de acrecentarlo, el Marqués solicitó que le fueran concedidas tierras como una extensión de ciento quince sitios de ganado menor, situadas desde la punta del Baicuco hasta la sierra donde desemboca el río Nazas, pasando por la otra parte hasta el cerro de Santiago, cuyo sitio se registró con todas las aguas del río, charcos, chupaderos y ojos de agua que había en dichas tierras. (10)Hechos los avalúos a dos pesos por sitio, se remataron a los Marqueses de San Miguel de Aguayo y Santa Olaya y Condes de San Pedro del Alamo en doscientos cincuenta pesos la media anata en la Real Audiencia de Guadalajara el 22 de enero de 1731.En 1820, un siglo después de las primeras tramitaciones para el mercedazgo de estas tierras, continúan siendo patrimonio de los poderosos Marqueses de Aguayo.

El día 12 de julio de 1843 Don Jacobo Sánchez Navarro, en su nombre y el de su hermano Carlos vende a los señores Leonardo Zuloaga y Juan Ignacio Jiménez la hacienda conocida como San Lorenzo de la Laguna, con todos sus anexos, y cuyas tierras están situadas en las demarcaciones del Alamo, de Parras y Mapimí, por la cantidad de ochenta mil pesos. (14)Leonardo Zuloaga, un vasco (región del norte de España) llegó a México poco después de la Independencia y residió en Saltillo, alrededor de 1830 había contraído matrimonio precisamente con Luisa Ibarra cuya familia, originaria de Parras y con lazos familiares con los Sánchez Navarro, poseía la Hacienda de San Lorenzo de Parras cerca de esta villa colonial. (15)
En 1849 se planearon las primeras obras para el aprovechamiento de las aguas del río Nazas; el señor Juan Ignacio Jiménez principió la construcción de la presa de Calabazas, derivando las aguas del río por su margen izquierda para irrigar las tierras comenzadas a abrir el cultivo en Santa Rosa. (16)
Poco tiempo después, en 1850, mil seiscientos metros río abajo, fueron iniciadas las primeras obras de la presa de Leonardo Zuloaga, proyectada primero como el Carrizal, construido por Juan Francisco Fierro y administrada por Juan Lobo del Valle. Más tarde se le conoció como Presa del Torreón, y finalmente, como la del Coyote. (17)La construcción de la presa de Las Calabazas, cuyo fin era utilizar las aguas del Río Nazas para irrigar los cultivos de algodón, dio auge a esta zona: incrementó la industria textil y creó lazos comerciales entre Durango, Peñón Blanco y Lerdo. Ver en esta actividad una fuente de riqueza mantuvo la expectación de nuevos habitantes que comenzaron a llegar a la región.

La construcción del primer Torreón.
En 1850, Leonardo Zuloaga había ordenado que en la margen derecha del río se construyera un torreón (torre de vigilancia), el primer torreón, a cargo de su administrador, Pedro Santa Cruz al cual se le agregó una cuadra y más tarde una casa. Después se agruparon algunos pequeños locales y a cierta distancia hacia el oriente se empezaron a abrir unas labores con los nombres del El Tajito y El Pajonal. Al conjunto de fincas, jacales y labores se les fue identificando poco a poco bajo el nombre de Rancho del Torreón. Los primeros colonos que se avecinaron junto al torreón fueron los hermanos Peralta: Guadalupe, Melquíades, Serafín y Natividad, gentes humildes provenientes de Cuencamé. Fue entonces, que con la sociedad de los señores Jiménez y Zuloaga, dio comienzo la era agrícola de esas tierras. (18)En 1852, Don Leonardo y Don Juan Ignacio decidieron partir la hacienda que habían adquirido en común, procurando que sus intereses quedaran en los términos más favorecidos según las circunstancias particulares de cada uno, cosa que se facilitaba grandemente dado el hecho de que el señor Jiménez se interesaba por la parte de la hacienda que quedaba en el Estado de Durango, y el señor Zuloaga se inclinaba de manera absoluta por el lado de Coahuila. (19)El uso del agua se convirtió en pocos años en el principal motivo de discordia entre estos hacendados a causa de la constante sequía. Habían establecido en una acta privada los límites de sus respectivas propiedades, que de hecho eran los límites jurisdiccionales entre Durango y Coahuila, y habían acordado algunas cláusulas para el uso de las aguas del Nazas. Si bien la sequía representaba una constante amenaza para la agricultura, las incursiones de los indios bárbaros fueron uno de los elementos que más obstaculizaron las actividades productivas, ya que su finalidad era la captura de caballos y de ganado, el saqueo de las cosechas y la destrucción de las construcciones rurales, y terminaron pro obligar a los hacendados a organizar la defensa de sus posesiones. Para contribuir a la defensa contra los indios nómadas, los propietarios del norte desde hacía tiempo habían permitido el asentamientos de agricultores libres en los latifundios, bajo la forma de congregaciones o núcleos colectivos independientes. Peor estos núcleos representaban, al mismo tiempo, un flanco abierto en la estructura social del latifundio ya que los agricultores en ellos establecidos presentaban continuas demandas legales par tomar posesión de las tierras que cultivaban. (20)Mientras tanto, sobrevinieron los trastornos consiguientes de la guerra entre la República y el Imperio, y Don Leonardo Zuloaga, en constantes y diversas agitaciones decayó física y moralmente y acaeció al fin su fallecimiento. Murió sin sucesión heredando todos sus bienes la Viuda, Doña Luisa Ibarra, a la que al triunfo de la República, le fueron confiscados bajo la acusación de infidencia, por convivir con enemigos. (21)Doña Luisa Ibarra Viuda de Zuloaga ocurrió a desvirtuar los tremendos cargos que le eran imputados, solicitando a la vez la devolución de sus propiedades, y habiendo sido oída en justicia, el Presidente Juárez dictó acuerdo de que le fueran devueltas. (22)Una vez en posesión de sus bienes, la señora Viuda de Zuloaga comenzó a reorganizar sus negocios agrícolas y entre ellos, el del Rancho del Torreón. (23)El 4 de septiembre de 1868, una fuerte avenida en que las aguas del Nazas salieron de cause, derribó el Torreón y la cuadra con todo y casa, pero la presa y el canal ya perfectamente construidos no se afectaron en esa ocasión, mostrando su solidez, continuándose sin interrupción los riegos de las grandes labores abiertas en San Antonio de los Milagros, como entonces se llamaba la Hacienda del Coyote. Un poco después fue de nuevo construida la casa. El Torreón se levantó en la esquina suroeste de la finca. (24)Para cubrir sus necesidades pecuniarias y atender sus negocios agrícolas, la señora Ibarra Viuda de Zuloaga mandó abrir cuentas corrientes en las casas comerciales que en la Ciudad de Saltillo. Los saldos de sus cuenta en estas casas ascendieron a cifras de cierta consideración y no habiendo sido posible a la señora Ibarra cubrirlos al vencimiento. (25)


 
     
     
     
 
     
 
 
 
 
 
 
 
 
 
         
 

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